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Cabras uruguayas poseen artritis encefalitis caprina (CAE)

 

Cabras uruguayas poseen artritis encefalitis caprina (CAE) 27/06/2011

El descubrimiento fue realizado por el veterinario Carlos Pintos, hasta hace poco director del Parque de Actividades Agropecuarias (Pagro), donde la Intendencia de Montevideo tiene criaderos de cabras. La información se mantuvo en estricto secreto mientras se tomaron las primeras medidas.

El jueves, la Organización Mundial de Epizootias comunicó oficialmente que tomó conocimiento de esta enfermedad en Uruguay.

La artritis encefalitis caprina (CAE) es un retrovirus, emparentado con el VIH humano, felino, bovino y de los simios, la anemia infecciosa equina y el Maedi-visna de los ovinos.

No hay datos que demuestren que el virus CAE contamine a los humanos, pero sí firmes sospechas de que se pueda transmitir a los ovinos, lo que podría complicar a un rubro que está en auge.

Tampoco hay elementos que hagan temer por el consumo de carne de un animal con el virus CAE. No es una zoonosis y, por tanto, al igual que la Aftosa, no afecta al ser humano en caso que se quiera consumir. Sin embargo, su aparición pone al Uruguay en la ruta de esta enfermedad. La problemática está más por el lado comercial que de los riesgos para la salud humana.

El virus

Los retrovirus tienen su genoma ubicado en el ARN, a diferencia de los otros que lo tienen en el ADN. Al infectar las células deben traducir su ARN e insertarlo en el ADN de la célula.

Los retrovirus se dividen en tres grupos: los oncovirus, que producen cáncer, como leucemia felina o leucosis bovina; los lentivirus, como el VIH o la anemia infecciosa equina; y los espumavirus, que son los virus de los simios. La artritis encefalitis es un lentivirus.

En 2007, una publicación de la Iowa State University informó sobre estudios filogenéticos de los lentivirus de los pequeños rumiantes (SRLV).

Allí se habló de seis variantes de estos virus.

Lo realmente importante y preocupante es que subtipos del virus (A3, A4, A6, B1 y B2) son comunes a caprinos y ovinos. La artritis encefalitis caprina infecta a las cabras y, en menor medida, a las ovejas. La frecuencia de la transmisión entre especies se desconoce.

Son virus emergentes, este en particular fue aislado en Estados Unidos en la década del 80 y dentro de sus características más importantes está la generación de anticuerpos no defensivos contra la enfermedad que, al igual que el VIH en humanos, se transmite de forma silenciosa y lenta.

Afectación en cabras, no descartan que se extienda a ovejas

Actualmente existe un número importante de cabras positivas que no presentarán nunca síntomas de la enfermedad pero la transmiten, lo que complica las medidas de lucha.

El virus ataca cuatro tejidos en las cabras: el articular, el glandular mamario, el pulmonar y el nervioso. Con este virus tendremos entonces artritis crónica (deformante y progresiva), mastitis (“pezón de madera”), neumonía y fenómenos nerviosos.

Las formas nerviosas se ven en general en las cabras muy jóvenes, entre los dos y cuatro meses, y conllevan dificultades para mantenerse en pie, llegando incluso hasta la muerte.

La prevalencia de la enfermedad es realmente importante a nivel mundial, siendo importante en las explotaciones caprinas lecheras, intensivas.

Estados Unidos, Canadá, Francia, Suiza, Argentina, Brasil y Nueva Zelanda, entre otros países, tienen la enfermedad. Uruguay estaba exento hasta ahora.

El virus esta unido a las células blancas de la sangre (protovirus) y por tanto las secreciones que tengan estos elementos serán las más infecciosas.

El descubrimiento

El veterinario Carlos Pintos, director durante años del Parque de Actividades Agropecuarias de Montevideo Rural e impulsor de la cría de cabras para que familias carenciadas tengan un sustento, fue quien descubrió la presencia del virus en Uruguay hace pocas semanas, según informó Caras y Caretas.

A principios del mes de mayo, el veterinario sospechó que algo no andaba bien y realizó un diagnóstico clínico primario de la enfermedad a varias de las cabras, concluyendo que al menos tres estaban enfermas como consecuencia del virus CAE.

A la semana se hicieron extracciones de sangre en algunos animales que fueron sometidas al test de Elisa en el laboratorio del Ministerio, Dilave-Rubino.

Se hicieron 11 sueros; dieron positivos las tres cabras diagnosticadas y una de las sanas.

Allí alertó a las autoridades sanitarias y a los pocos días se hizo un muestreo de todos los animales. Se hicieron 91 sueros que arrojaron que 45 eran portadores del virus.

Pintos informó a los servicios ganaderos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y a la propia Intendencia de Montevideo. El tema está en conocimiento del ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, así como de la propia intendenta Ana Olivera.

La jerarca comunal prefirió no hacer declaraciones dejando para las autoridades competentes la información respecto al tema.

El MGAP ya hizo la primera comunicación de la aparición de esta enfermedad a la Organización Mundial de Epizootias.

El tema aún no vio la luz y se mantenía, hasta ahora, en el más estricto secreto y reserva.

Los próximos pasos serán la realización, luego del Elisa, del PCR, que diagnostica el genoma del virus.

Según pudo confirmar la revista Cara y Caretas con fuentes municipales, Pintos envió sendos informes a las autoridades para ponerlos al tanto de cómo fue la evolución de los primero casos.

Sugirió también tomar algunas medidas que en forma muy lenta se están llevando adelante en el propio Pagro.

Entre esas medidas, figura averiguar la prevalencia de la enfermedad en el rodeo del Pagro. Propuso someter a todos los animales a nuevos test de Elisa, que detecta la presencia del virus y es el mismo que se utiliza para detectar los casos de VIH en humanos como paso previo a los test confirmatorios.

Lo que se determina con el Elisa es la reacción del organismo frente a la infección con el virus por medio de anticuerpos, cuantificando la cantidad que de estos hay en el suero.

Un resultado positivo significa que la cabra fue infectada con el virus CAE y está produciendo anticuerpos reactivos con los antígenos CAE usados en el test. Esa cabra es considerada como un potencial foco de contaminación especialmente si está lactando.

Los anticuerpos contra el CAE no son anticuerpos protectores y sin embargo se detectan fuertes reacciones de anticuerpos en el test. El 75% de las cabras positivas puede estar libres de síntomas clínicos de la enfermedad y mantenerse así durante años o por toda la vida.

Entre las medidas urgentes, que aún esperan implementación, Pintos afirma en el informe que como consecuencia de estos tests se podrán detectar claramente los animales positivos y negativos, entendiendo que en el caso de los positivos estos deben ser eliminados más temprano que tarde.

 

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