Argentina; Menos tambos, menos vacas: Triste proceso de concentración en la actividad lechera

Argentina; Menos tambos, menos vacas: Triste proceso de concentración en la actividad lechera

18/05/2020

Menos tambos, menos vacas: Triste proceso de concentración en la actividad lechera

La producción de leche está estancada desde hace dos décadas y quizás eso hasta deba ser aplaudido, pues es gracias a que los productores que siguen en la actividad se las ingeniaron para que las vacas sean más productivas. Si no hubiera sido así, estaríamos hablando de un fuerte retroceso en la producción.

De todos modos, si tenemos en cuenta que el año pasado se produjo la misma cantidad de leche que hace 20 años, unos 10.300 millones de litros, y estimando una tasa de crecimiento de la población cercana al 0,5% anual, claramente de todos modos se produjo una caída en la producción.

Eso tiene que ver con una baja en el número de tambos y también de vacas. En el caso de los tambos, según un informe del Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA), el 70% produce menos de 3.000 litros. Es decir la inmensa mayoría son tambos chicos que van quedando fuera de carrera salvo que logren muy elevado indicadores de eficiencia.

Hostigados por una macroeconomía siempre complicada y el discurso dominante, incluso desde algunos sectores del agro que dicen que hay que ser más eficientes y ganar escala para sobrevivir, esos pequeños productores no tienen políticas que los ayuden a sobrevivir.

Según el consultor Marcos Snyder, tiene más impacto el incremento del rodeo de vacas que la mejora en la productividad de las que ya se cuentan. Pero la lechería argentina fue en los últimos años en el camino inverso, y así como se achicó el número de tambos también se redujo el stock de vacas. Si en 2015 había casi 1,8 millón de cabezas, en tan sólo 2 años se perdió el 10% de ese número. En 2018 se contabilizaban 1,6 millones de vacas lechera.

Los productores dicen que sin un mercado institucionalizado, que defina reglas comerciales equilibradas y que en definitiva les permita defenderse desde una posición de mayor debilidad frente a la demanda, el rumbo de la lechería no se modificará.

En esto viene insistiendo Eduardo García Maritano, referente lechero de CRA. El dirigente y productor dice que en tanto no se pongan en marcha esos mecanismos continuarán los ciclos alternando buenas y malas que expulsa a los más chicos y concentra la actividad.

Fuente: https://bichosdecampo.com/

En el año 1998, cuando se producía una cantidad de leche muy similar a la del año pasado, había 30 mil tambos en Argentina. Pero en 2002 ya eran 15 mil. Y en 2018 habían caído a 10 mil. En definitiva, en 20 años se perdió el 70% de los establecimientos productivos según esta estadística.

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