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Las diferentes actividades
que componen el agro están afectadas por las políticas intervencionistas
del Gobierno, según afirman los especialistas del sector. A continuación
se brinda un resumen de los principales rubros.
Soja
“La soja dejó de ser un
cultivo barato de producir”, resumó el presidente del Movimiento CREA,
Rafel Llorente. Y eso se presentó en un marco de precios internacionales
que registraron una tendencia decreciente en los últimos dos años.
Luego del quebranto
generalizado del ciclo 2008/09 -producto de una sequía histórica- los
márgenes del cultivo de soja son muy ajustados y muchos productores
podrían desaparecer si llegase a haber algún inconveniente climático
durante esta campaña.
Por su parte, el
presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja),
Miguel Calvo, al evaluar si este momento es mejor o peor que hace dos
años, dijo que surgía una reflexión obligada: “El techo de rindes ha sido
más alto el último año (en general) por el acompañamiento de un clima
benigno, pero también son mucho más altos los costos por lo que el riesgo
asumido por la producción es mucho mayor”.
Agregó Calvo que el
sistema agroindustrial se ha adaptado a diferentes escenarios
institucionales: “Retenciones crecientes, indispensables trámites de
solicitud de permisos para exportación, retrasos en los sistemas de
devolución de impuestos, etcétera. Todo ello generando mayores costos
argentinos que secuestran competitividad, restan eficiencia y
sustentabilidad y aumentan la imprevisibilidad.
Por último, el presidente
de Acsoja dijo que para que la agroindustria siga creciendo será preciso
revisar las políticas vigentes. “El resultado podría ser una producción
sojera más equilibrada, más rotada, con mayor uso de tecnología y
reposición de nutrientes, con mayor inversión en insumos y maquinarias,
una distribución más equitativa del esfuerzo tributario y una mayor
previsiblidad”, concluyó Calvo.
Trigo
El área sembrada con trigo
en la campaña pasada fue la menor en más de 100 años. El impacto fue
negativo para la producción y para toda la cadena de valor asociada.
Luego de los precios
récords de la campaña 2007/08, la oferta mundial de granos respondió a las
señales del mercado mundial de manera esperada, aumentando los volúmenes
de producción.
Esta respuesta favorable
permitió que en las campañas siguientes aumenten los stocks, aún a pesar
de que el consumo mundial siguió creciendo hasta alcanzar niveles récords.
El trigo no fue la
excepción a esta dinámica mundial salvo para el caso de la Argentina. “Las
distintas medidas de política implementadas en nuestro país no permitieron
que los mecanismos de mercado generen las señales correspondientes para
incentivar un aumento de la oferta, desconectando los precios locales de
los internacionales al tiempo que, paralelamente, ocurría una importante
sequía en buena parte de la región productiva”, dijo David Hughes,
presidente de la Asociaciación Argentina de Trigo (ArgenTrigo).
Según Hughes, “la cadena
necesita de mercados que funcionen correctamente”.
Para Rafael Llorente,
presidente de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de
Experimentación Agrícola (Aacrea) en la campaña pasada hubo una reacción
de los productores a las intervenciones oficiales sobre el mercado del
cereal lo percibieron los productores y respondieron con esa disminución
de la producción, con la consecuente reducción de ingresos para ellos y
para el Fisco, y menor ingreso de divisas desde Brasil, nuestro cliente
ideal, que nos brinda un arancel diferencial y que nos compraría todo el
saldo exportable si se negociara adecuadamente”, agregó Llorente.
Y según el directivo, con
este ánimo en la próxima campaña, difícilmente se superen las 4 millones
de hectáreas cultivadas.
Maíz
Para el presidente de la
Asociación Maíz y Sorgo Argentinos (Maizar), Santiago del Solar, bajo
condiciones previsibles y moderadamente favorables, el productor argentino
siempre reacciona aumentando el área sembrada y aplicando más tecnología.
“Sin embargo, la
resolución 125 que hace más de dos años había instaurado el sistema de
derechos de exportación móviles para la soja, el maíz, el trigo y el
girasol generaba un claro desincentivo a la producción de maíz, a pesar
del histórico escenario que ofrecían los mercados internacionales para el
cereal y para todos los productos derivados de su cadena de valor”, dijo
Del Solar.
Desde el 11 de marzo,
fecha en que se hizo pública la norma, y como resultado del esquema de
retenciones móviles, el aumento del precio internacional del maíz había
disparado el gravamen que, hasta el voto no positivo del vicepresidente
Julio Cobos en el Senado, pasó del 25 al 34,1 por ciento.
Es decir que la resolución
125 provocaba una caída del 12 por ciento en el precio del maíz percibido
por el productor desalentando su intención de siembra de cara a la campaña
que estaba por comenzar.
Desde la Asociación
Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) se
explicó que además de la limitante de las retenciones, el hecho de que en
los últimos dos años se hayan instrumentado una serie de metodologías para
restringir la exportación generó recortes desproporcionados en los precios
internos que terminaron generando desincentivos para promover un
crecimiento del área del cereal.
Un trabajo realizado por
el Instituto de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos
Aires a pedido de Maizar estimó que si en el ciclo 2009/10 se hubiesen
eliminado las retenciones la cosecha hubiese alcanzado los 30 millones de
toneladas, en lugar de las 22,5 toneladas.
Girasol
Con una cosecha estimada
en 2,15 millones de toneladas, la peor de los últimos 22 años (cifra que
está muy lejos de las 4,6 millones de toneladas producidas en el ciclo
2007/08) el productor de girasol está peor que hace dos años.
“La escasa rentabilidad de
los productores desalienta la siembra”, sostienen en la Asociación
Argentina del Girasol (Asagir).
Según la entidad, se
requiere una disminución sustantiva de las retenciones para poner al
cultivo en posición competitiva.
Otros números que
sostienen estas aseveraciones son las siguientes:
La siembra de 2008 fue de
2,23 millones de hectáreas. La combinación de desaliento económico y
cuestiones climáticas redujo la intención de siembra en 2009 a 1,75
millones de hectáreas y la efectivamente concretada a 1,2 millón.
En cuanto a las
exportaciones de aciete, estas pasaron de 1,48 a 0,81 millón de toneladas
de 2008 a 2010 (45% menos). En 2008 éramos el primer exportador mundial de
este producto y este año será el segundo.
“El cultivo se produce en
zonas extra-pampeanas a grandes distancias de los principales puertos.
Presenta muchas más complicaciones agronómicas y comerciales que su
competidor más inmediato (la soja). A pesar de eso, el girasol sigue
teniendo un derecho de exportación del 32 por ciento”, informaron en la
Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola
(Aacrea).
Para la entidad este
aspecto convierte al girasol en un cultivo seriamente “discriminado”, ya
que las retenciones significan un impuesto especial a las zonas
marginales, ya que en muchos casos se siembra en zonas donde no se haría
otro cultivo por su adaptabilidad a condiciones más exigentes de suelos y
clima.
Todo este círculo vicioso
hace que además las mejoras, la inversión, investigación en genética y en
el cultivo no sean lo suficientes para mejorar los rindes.
Ganadería
Luego de dos años de hacer
un seguimiento del sistema de licencias de exportación de carne vacuna
(ROE rojo) se observa que las consecuencias han sido totalmente
perjudiciales para los criadores, consumidores, trabajadores y por
consiguiente para todos los argentinos.
Según un informe técnico
de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), hubo nuna caída del stock en
8 millones de cabezas; cuatro millones de terneros
as menos; liquidación de
hembras por tres años consecutivos; descapitalización de los criadores por
20 mil millones de dólares (2006/09), entre otros aspectos.
Luego de transitar un
breve período en los últimos meses de aparente recuperación en algunas
variables del negocio ganadero, el sistema de licencias ?ROE Rojo- “vuelve
a ser la herramienta que le permite al Gobierno, a través de la Secretaría
de Comercio Interior, cerrar las exportaciones de carne, generar
incertidumbre y pérdidas de riqueza para los actores intervinientes, en
especial los ganaderos y consumidores” agrega el informe de CRA.
Para la Asociación
Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea),
ante una falta total de estímulos para producir -fenómeno provocado por la
política oficial-, “los productores ganaderos liquidaron toda o parte de
sus rodeos para pasarse a la actividad agrícola en algunos casos y en
otros simplemente para sobrevivir. Este fenómeno se profundizó con la
sequía registrada en el ciclo 2008/09.
Para Aacrea en los últimos
dos años desaparecieron 7,70 millones de cabezas en la región pampeana,
una cifra que representa una disminución del 14 por ciento, según datos
del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Buena parte de esa
liquidación correspondió a vacas y vaquillonas (la fábrica de la
ganadería).
Lechería
En la actualidad, los
tambos evolucionan con los mejores márgenes en una década. Hace dos años,
la sequía, la escasez de gasoil, las dificultades para entregar la leche y
conseguir alimento por los cortes de ruta, insumos cada vez más caros, la
poca respuesta de verdeos y pasturas, se conjuraban junto a un precio de
la leche que apenas se movía y que rondaba los 0,80-0,85 pesos/litro.
“Para colmo a diario se recibían noticias sobre la bonanza láctea que
estaban viviendo nuestros vecinos con precios arriba de los 0,40 dólar”,
comentó Alejandro Sammartino, director de Infortambo.
Además el conflicto
iniciado el 11 de marzo había inmovilizado la cadena láctea que procuraba
un nuevo acuerdo oficial en precios, compensaciones y retenciones. Se
pedía entonces un incremento a salida de fábrica y subir el precio de
corte de los 2770 a por lo menos US$ 3200 para llegar por lo menos a 0,95
peso.
Pero hoy los tambos
evolucionan. Ningún tambero a comienzo del año podía entrever que la suba
del precio de la leche tendría en junio un promedio de $1,4 el litro y de
hasta 1,5 para la comercializada por los pooles de venta. El debacle
productivo del verano y la sostenida demanda interna convergieron para que
el precio tuviera una sostenida escalada que arrancó en un piso de 0,85
pesos -sin considerar el subsidio- como estaba a fines de 2009. Es cierto
que en las últimas semanas, la debilidad del dólar impactó en la baja el
valor de la leche en polvo. Se llegó a un techo en el precio al productor
y seguro habrá una baja estacional.
En 2010 la producción
estará muy estacionada en primavera por lo que se deberá procurar mantener
fluida las exportaciones a la salida del invierno para evitar los
conocidos cuellos de botella sufridos en el pasado. Sin retenciones ni
restricciones a las exportaciones es posible culminar el año con un
crecimiento histórico en la producción sin perjudicar la rentabilidad de
la cadena láctea.
Economías regionales
En los últimos dos años,
las medidas políticas instrumentadas de controles de precios afectaron la
certidumbre de los negocios y frenaron la inversión en las economías
regionales , salvo en casos puntuales como el etanol y el tabaco que
dependen de regulaciones particulares.
“A pesar de la gran
diferencia entre las distintas economías regionales, es posible
generalizar que en la última década trascurrieron por dos etapas: Hasta
2007 predominó un marcado proceso de inversiones en la mayor parte de las
actividades mientras que desde 2008 se vio un deterioro de la inversión
como respuesta a las políticas distorsivas hacia el sector”, dijo Ezequiel
de Freijo, analista económico de la Sociedad Rural Argentina
Hasta 2007, la inversión
mejoró la productividad tanto de las actividades económicas intensivas
como la caña de azúcar, el tabaco, las producción de peras y manzanas, la
forestación, la vitivinicultura, el algodón, la producción olivícola,
entre otras, y de las actividades extensivas entre las que se encuentran
el poroto, el maní y el arroz en el Centro y Norte del país y la ganadería
ovina en la Patagonia.
“Las actividades cuyas
producciones se destinan en gran proporción al mercado interno, como el
caso de las frutas de pepita, la yerba mate o el azúcar, no han escapado
de los controles de precios por parte de la Secretaría de Comercio
Interior, que alteraron los precios relativos de los productos,
distorsionando las fuerzas dentro de la cadena y afectando los incentivos
a la inversión” agregó De Freijo.
En tanto Alfredo
Narduzzi, vicepresidente 2° de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)
sostiene que “aquellos que pertenecemos a una economía regional, nos vemos
como una parte de un todo más complejo aun, o sea como integrantes, en un
plano de igualdad de una economía nacional. Lamentablemente, el Poder
Ejecutivo Nacional no comparte estos criterios de integración e igualdad.”
Esto se refleja en los programas y trabajos de sus ministerios”.
Fuente: www.lanacion.com.ar
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