Una
científica del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) dice que dos
pasos fáciles pueden ayudar a prevenir la enfermedad de Johne en las
granjas lecheras: Utiliza los abrevaderos de acero inoxidable, y
agrega cloro al agua. Esto es según Kim Cook, quien es microbióloga
en la Unidad de Investigación del Manejo de Desperdicios Animales
mantenido por ARS en Bowling Green, Kentucky.
Cook
realizó la investigación en colaboración con Carl Bolster, quien es
hidrólogo en la misma unidad, y otros colegas.
Los
abrevaderos de acero inoxidables son costosos, pero no son tan
costosos como la enfermedad de Johne. Esta enfermedad es causada por
la bacteria Mycobacterium paratuberculosis, y puede causar pérdidas
de hasta 200.000 dólares cada año en una manada de 1.000 vacas
lecheras. Las pérdidas resultan principalmente de una reducción en
la producción de leche y la necesidad de eliminar los animales
infectados. Un aumento creciente en el número de casos de la
enfermedad de Johne en las vacas lecheras sugiere que posiblemente
haya fuentes desconocidas de contaminación en las granjas.
Cook
pensó que los abrevaderos podrían proveer un sitio ideal para las
bacterias, así que ella contó las Mycobacteria en las capas viscosas
en el agua en las paredes de los abrevaderos más ampliamente usados:
los de hormigón, plástico, acero inoxidable o acero galvanizado.
Quería determinar si hay diferencias en la capacidad de la bacteria
de adherirse a y sobrevivir en las superficies de los materiales
diferentes.
Ella
descubrió concentraciones altas de las bacterias en todos los
abrevaderos dentro de tres días de inocular el agua con las
bacterias, y ellas sobrevivieron por más de 149 días. Pero la tasa
de supervivencia fue la más baja en los abrevaderos de acero
inoxidable.
Cuando
ella agregó tres cucharadas grandes de lejía de cloro por 100
galones de agua a los abrevaderos cada semana, descubrió que, al
final de la tercera semana, menos del 1 por ciento de las bacterias
todavía fueron presentes en los abrevaderos de acero inoxidable o
acero galvanizado. Sin embargo, el 20 por ciento de las bacterias
todavía fueron en los abrevaderos de plástico, y el 34 por ciento en
los de hormigón.
Es
posible que el pH más alto del hormigón, y la tendencia del plástico
de absorber el cloro, debilitara los efectos desinfectantes del
cloro.
Basado
en estos resultados, los granjeros deben utilizar los abrevaderos de
acero inoxidable como parte de su estrategia para controlar la
enfermedad de Johne, según Cook.
Los
resultados de esta investigación fueron publicados en las revistas 'Veterinary
Microbiology' (Microbiología Veterinaria) y 'Bovine Practitioner'
(Médico Veterinario del Ganado Bovino).