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La elaboración de quesos artesanales
conocidos como “criollos, caseros o de campo”, es una antigua tradición en
la provincia de Corrientes (Argentina), que se desarrolla en la mayoría de
los establecimientos ganaderos como recurso económico complementario, y en
la misma, la mujer rural desempeña un rol protagónico.
Para aumentar las posibilidades de venta sin perder el carácter artesanal,
investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y
Agrimensura (FaCENA) de la UNNE diseñaron un cultivo iniciador con
bacterias lácticas; posteriormente, el grupo encontró en algunas de las
cepas constituyentes del fermento GAUCHO destinado a la elaboración de
este queso regional, una particular resistencia a productos químicos
empleados en la limpieza y desinfección de equipos y utensilios.
Es así que
para disminuir el riesgo de fallas en el fermento debido a residuos de
detergentes y desinfectantes empleados post-manufactura, los
investigadores evaluaron la sensibilidad de algunas cepas incluidas en el
cultivo iniciador a productos químicos usados con este fin.
La producción.
Los quesos artesanales tienen en Corrientes un volumen de producción
apreciable, y presentan un requerimiento interesante por parte del mercado
local. “El queso artesanal se elabora en Corrientes, usando metodologías
rudimentarias que se transmiten familiarmente de generación a generación
en forma oral como patrimonio cultural”, señaló a la revista Ciencia y
Técnica de la UNNE la doctora Olga Vasek, quien desarrolló esta
investigación junto a José Valenzuela y Marina Cardozo.
Como materia
prima se utiliza leche entera cruda con escasa o ninguna maduración,
proveniente de vacas criollas, aunque existen algunos productores que
cuentan con rodeos de vacas Holando-Argentina y Jersey adaptadas a la
zona, alimentadas con pasturas naturales, continuó diciendo la
investigadora.
El agente
coagulante es artesanal, la fermentación es espontánea, el corte de la
cuajada en granos pequeños se realiza en forma manual, y el salado en la
masa antes del moldeo, es mínimo. Los moldes empleados son de materiales
variados y el prensado es también manual. La comercialización, a partir de
las 24-48 horas de elaborados, se realiza por vías informales, en mercados
fruti-hortícolas y a la vera de los caminos.
“Estos
circuitos de venta constituyen una característica típica de la región con
particular atracción turística, situación muy provechosa económicamente
para los productores. Sin embargo, los productos resultantes son de
calidad variable desde el punto de vista higiénico, físico-químico y
sensorial”, señaló Vasek, quien integra el grupo de trabajo de Quesos
Artesanales y Bacterias Lácticas de FaCENA y quien llevó adelante esta
investigación bajo el título “Respuesta in vitro de constituyentes de un
fermento para quesería a desinfectantes y detergentes”.
Fermento.
“Para estandarizar las características organolépticas y aumentar las
posibilidades de venta, sin perder el carácter artesanal, se diseñó un
cultivo iniciador, bajo Protección Intelectual en el INPI de Argentina,
constituido por bacterias lácticas salvajes de este ambiente, con el
objetivo de dirigir este proceso de transformación de leche a queso. El
uso de este fermento –denominado GAUCHO- en la producción, habilita la
comercialización de estos quesos con un tiempo de maduración mínimo de 15
días sin riesgo de Enfermedades Transmitidas por Alimentos para los
consumidores, manteniendo las características particulares de estos
quesos”, indicó la investigadora.
Las cepas
constituyentes de este fermento, deben ser capaces de multiplicarse
rápidamente en la leche durante la producción, a fin de generar la acción
pretendida. “Sin embargo, esta actividad puede ser inhibida total o
parcialmente, dando lugar a quesos de escasa calidad, con la consiguiente
pérdida económica. Uno de los factores de importancia que puede inhibir el
efecto del fermento es la presencia de residuos de detergentes y/o
desinfectantes por enjuagues inadecuados durante la higiene diaria al
finalizar la producción”, señaló Vasek.
Para disminuir
este riesgo específico, en el marco del Proyecto “Elaboración de Quesos
artesanales de Corrientes III”, bajo la dirección del doctor Ángel Fusco,
el grupo de trabajo evaluó la sensibilidad de algunas de las cepas del
cultivo iniciador a diversos productos químicos usados con este fin en el
ámbito local. “Se encontró que las cepas son ‘tolerantes’ a la presencia
de un detergente de empleo doméstico de base lauril eter sulfonato/alquil
bencen sulfonato, de hidróxido de sodio empleado como desincrustante y del
desinfectante más ampliamente conocido hipoclorito de sodio (lavandina),
en concentraciones equivalentes al nivel de residuos”.
Consecuentemente, “pudo recomendarse a los productores el uso seguro de
estos tres compuestos básicos y económicos, cuyos residuos no afectan a la
actividad del fermento en caso de existir una falla en el enjuague de los
equipos o utensilios”, dijo luego Vasek, respecto a esta investigación que
fue presentada en el III Congreso Internacional de Ciencia y Tecnología de
los Alimentos, realizada el 2.009 en Córdoba.
Posteriores
ensayos, usando concentraciones más elevadas de los compuestos químicos
mencionados, demostraron que el crecimiento y multiplicación de estos
microorganismos no se ve afectada, adquiriendo la categoría de
“resistentes”. Ejemplo concreto es que la lavandina, en las
concentraciones empleadas generalmente para desinfección de equipos en la
industria, no perturbó el crecimiento y multiplicación de estos
microorganismos cuando fueron expuestas a ellos durante un tiempo de 24
horas. “Cabe aclarar que generalmente se utilizan tiempos de contacto de
no más de 2 horas por el daño que produce este producto al acero
inoxidable de los equipos”, acotó.
Teniendo en
cuenta que las bacterias pueden adaptarse a condiciones de estrés (por
ejemplo frente a estos compuestos), a veces en forma transitoria y otras
en forma definitiva, en la actualidad se llevan a cabo estudios para
determinar si la resistencia a estos compuestos es una característica
estable en el tiempo, con el objetivo final de generar una guía de
recomendaciones para el empleo de estos productos destinado a los
productores queseros de la región, sin que ello implique riesgos en la
actividad del fermento y en el producto final, finalizó la profesional.
Fuente: Negocios Nea-
perulactea.com
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