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Por Ramón Elejalde
Arbelaez
El panorama del sector lechero en Colombia no es el mejor. La firma del
Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, al igual que los suscritos
con Suiza, Canadá, Estados Unidos y otros más perjudicarán notoriamente
nuestra industria lechera.
El representante a la
Cámara, Óscar Arboleda Palacio, a quien nadie puede señalar de opositor al
Gobierno, le dirigió hace algunos días una carta al presidente Álvaro
Uribe donde
le dice que “La negociación reciente del TLC con la Unión Europea es
preocupante para la industria lechera, y para el país que lucha por
mejorar la situación social en los campos colombianos.
Los negociadores
colombianos olvidaron que, la Unión Europea es el primer productor lechero
mundial, el primer exportador de lácteos del mundo, y, sobretodo, que
cuenta con amplios sistemas de subsidios y apoyos al sector productor de
leche. Es un monstruo en lechería. No tuvieron en cuenta que bajo esas
condiciones, los ganaderos productores de leche en Colombia no podían
competir frente a la Unión Europea”.
Cita el mismo Óscar
Arboleda en su misiva una reveladora frase de Karel de Gucht, Comisario de
Comercio de la Unión Europea, en sus explicaciones de los TLC con Colombia
y con Perú a la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo,
al afirmar que así como se otorgaron concesiones a Colombia en el sector
manufacturero, en la cota azucarera, en la carne –que no sobrepasa el 0,1%
del mercado europeo-, “el tratado era positivo para las exportaciones
europeas en leche en polvo, queso, o cereales”.
Las pulverizadoras de la
leche en polvo nacionales van a tener que suspender su actividad. Se
calcula que entre todos los TLC suscritos por Colombia se permitirá el
ingreso al país de unas 15.000 toneladas al año, cuando durante 2009 la
industria láctea nacional mantuvo inventarios por aproximadamente 20.000
toneladas de leche en polvo sin comprador.
¿Creerá el Gobierno que
con una cantidad importante de dinero para prestarles en los próximos años
a los lecheros se tendrá el suficiente incentivo para mantener una
producción con esas perspectivas?
Otro problema para la
lechería nacional está en el suero de leche. Los conocedores del tema,
entre ellos Arboleda Palacio, sostienen que “se otorgaron contingentes a
Mercosur, Estados Unidos, Suiza, Noruega, Islandia y la Unión Europea que
superan las 10.000 toneladas, cuando los requerimientos de la industria
colombiana están en los alrededores de 2.000 toneladas, que perfectamente
puede producir la industria nacional”.
Para comprensión de los
lectores, el suero de leche es un producto con precio bajísimo en el
mercado2.000 toneladas, que perfectamente puede producir la industria
nacional”. Para comprensión de los lectores, el suero de leche es un
producto con precio bajísimo en el mercado internacional, que se utiliza
principalmente para la alimentación animal.
También se utiliza, cuando
es de óptima calidad, en pequeñas cantidades, para la industria de
galletas, farmacéutica y confitería. De todas formas el ingreso de 10.000
toneladas al País de este producto, tira por tierra la producción nacional
que es menor a esa cantidad y de laque apenas se requieren 2.000
toneladas. A esto es necesario agregarle que el suero de leche en el
mercado internacional no contiene proteína, lo que viene a ser un atentado
contra el consumidor nacional.
Otro reclamo que han
venido haciendo los productores de leche es referente al queso madurado,
que el mercado interno consume aproximadamente 2.000 toneladas al año y
los contingentes autorizados en los distintos TLC sumados superan las
5.000 toneladas.
Todo este oscuro panorama
para la industria lechera se hace más compleja cuando todos sabemos que la
Unión Europea y otros estados otorgan a los productores de leche subsidios
y apoyos directos y en nuestro medio eso no sucede.
Prestar dinero barato para
una industria con perspectivas tan negra, no es la solución. Es necesario,
como lo sugieren los empresarios lecheros, que se apropien dineros para
compensar los subsidios que otorgan los estados que vía TLC van a competir
con nuestra industria lechera, eliminar aranceles a los insumos de
producción lechera, establecer políticas de precios de la leche similar a
la que rige en el mercado internacional, eliminar la contribución
parafiscal por el sacrificio del ternero y de la vaca y controlar la
calidad de la leche al consumidor, entre otras.
Fuente:www.elmundo.com
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