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Empresa argentina apostó a
liberar hectáreas, e incluso deshacerse de las alquiladas, y confinar el
hato lechero, así lograron duplicar la cantidad de vacas y elevar el
promedio en 4 litros por animal en menos de 2 años. También industrializan
su leche.
La imagen es
poco habitual en la cuenca tambera santafesina y sorprende por su
magnitud. En primer plano, nada fuera de lo común, o al menos no tan
extraordinario: una guachera con más de 200 terneros, cada uno en su
estaca y muchos con su casillita de chapa individual. Pero atrás, a unos
cuantos metros, cual Partenón en la Acrópolis, deslumbran las proporciones
de un establo con capacidad para albergar 800 vacas en ordeñe situado en
la cima de una loma artificial.
Se trata de
uno de los cuatro megatambos que la firma La Ramada posee en la región y
que integran un plan empresario que combina la intensificación de la
producción lechera con la industrialización y comercialización a través de
Corlasa, una de las usinas más jóvenes de la región.
Está claro que
no se trata de un modelo que pueda estar al alcance de la mayoría, y
quizás ni siquiera de la minoría, pero sí podría ser reflejo de algunas
prácticas que cada tanto amagan con hacerse tendencia. Por ejemplo la del
confinamiento del rodeo para optimizar el recurso tierra. O la escala para
cubrirse de márgenes modestos. O bien la de integrarse hacia adelante para
captar una porción mayor de la renta de la cadena.
Cambio
de Rumbo
Apenas dos
años hace que La Ramada dio el golpe de timón y se salió del camino de
producción extensiva para poner proa hacia el confinamiento. Arrancó con
todo: montó en Llambi Campbell un tambo 100% estabulado bajo techo,
esquema conocido como Free-Stall, con camas de arena individuales para la
vacas. Pero luego la inversión pareció excesiva en relación a la
productividad que podría alcanzarse bajo un esquema menos oneroso, y así
fue que pasaron al sistema Dry-Lot o corral seco. Hoy tienen 3 tambos bajo
este sistema, de 800 vacas en ordeñe cada uno; más el estabulado y uno
como remanente del esquema pastoril anterior con 300 animales en
producción.
El ingeniero
agrónomo José Alonso, encargado de producción de la empresa, sintetizó los
resultados obtenidos mediante el confinamiento: “la producción lechera la
hemos aumentado en 4 litros por vaca individual, y la carga al doble de la
que teníamos; en Rincón de Avila pasamos de tener 450 vacas en ordeñe a
820 y de 19 litros por vaca en 2008, cerramos 2009 con 23 litros, así que
prácticamente pasó de 5.500 litros por hectárea de producción a
9.500/10.000”.
Pero el mayor
logro, si bien el objetivo es producir más, fue el cambio de fórmula para
el uso de la tierra. “Hubo una visión de la empresa de tratar de reducir
costos, básicamente de alquileres que son los más altos”, dijo el
profesional, por lo que se buscó concentrar vacas para incrementar la
carga y mejorar la producción agrícola liberando hectáreas.
“Los campos
que no necesitábamos los devolvimos”, comentó Alonso, y detalló que antes
usaban alrededor de 7.000 hectáreas, de las cuales dejaron de alquilar
1.700. “De las 5.000 hectáreas útiles que quedaron se trillaron 1.000 de
maíz, 1.000 de soja y las 3.000 restantes se destinaron a las 3.500 vacas
en ordeñe y la recría de esos animales”, agregó el profesional.
También cabe
mencionar que la inversión es distinta: el establo de Llambi Campbell, que
alberga menos vacas, implicó una inversión entre 60 y 70% superior, “o sea
que el costo por vaca es sustancialmente mayor”.
No es
Fácil
En Rincón de
Ávila el esquema Dry-Lot lo componen patios techados con echaderos de
tierra, con los primeros 20 metros de suelo de cal afirmado, lo que les
permitió sortear el otoño húmedo. Antes era todo de tierra y, con las
lluvias, la vacas se echaban en el barro generando muchos problemas de
mastitis y patas.
“Nos topamos
con que el manejo es más complicado en sistema abierto porque requiere
mucho más logística de movimiento de bosta; la lluvia es más importante,
hay barro… entonces nos comimos esa curva el primer año: el haber confiado
en que es un sistema más sencillo con menos inversión inicial, pero para
la vaca no es tan cómodo”, dijo Alonso sobre las diferencias entre el
estabulado y los patios.
La alarma
empezó a sonar en noviembre cuando empezó a llover, porque veían que se
embarraban las vacas y aparecían problemas sanitarios. “Ahí definimos
hacer los primeros 20 metros de suelo cal”, recordó el asesor.
El manejo no
tiene grandes secretos: se barre el suelo cal todos los días, lo que
“exige un poquito más de tiempo de trabajo del personal para mantenerlos
limpios de bosta”. Por lo general hay 3 o 4 lotes en cada establo y 3
turnos de ordeño (3, 10 y 15.30hs).
Alonso
reconoce que al principio él mismo se preguntaba para qué incrementar el
personal y agregarle un problemas más a las vacas movilizándolas una
tercera vez hacia el tambo, siendo que tenían una producción inicial no
tan elevada. Pero a partir del encierre el consumo de alimento pasó de
18/19 kilos de materia seca a 22, y eso se tradujo en un aumento de la
producción individual, que se terminó por aprovecharse más agregando el
tercer turno. “Como si fuera un deportista: más lo hacés competir, más
entrena, más consume, más rinde, más veloz anda”, graficó el profesional.
De haber
continuado con dos ordeños “hubiéramos estado 3 litros abajo durante un
año y medio”, evaluó el profesional, y remarcó que se ganaron unos 4
litros en solo 3 o 4 meses. “En una operatoria normal no hubiera subido
más de 1.5/2 litros”, agregó
En resumen, se
logró un incremento de hasta un 20/25% en la producción de leche con un
incremento en el consumo de alimento del 15%. “O sea que se justificó el
ingreso adicional de gente” , concluyó Alonso.
Objetivos Claros
Gustavo
Bianchi es el encargado de compras del departamento de producción primaria
de CORLASA. “El flaco”, como es conocido, supera los dos metros de altura,
pero habla con modestia y pausadamente. “En 2005 surge la idea de crecer
verticalmente en la cadena de comercialización de la leche. Los Gonella
deciden entonces procesar su propia leche y se asocian con el grupo Gloria
de Perú”, recuerda.
La empresa hoy
procesa 350.000 lts. propios y 150.000 de fassón. “La empresa tiene un
capacidad de procesar 800.000 litros, pero lo ideal es trabajar 650, para
achicar el margen de error. Si bien comenzamos como exportadores de polvo
solamente, la crisis de 2008 nos obligó a replantear los objetivos. Europa
dejó de comprar polvo y redireccionamos los mercados, creando nuevos
circuitos comerciales. De un 100 % de polvo, exportamos ahora un 30 % y
destinamos un 70 al mercado interno”, continuó.
Además, la
empresa envasa polvo de uso industrial de 20 y 50 kg. para empresas de
chocolates y caramelos, y se está lanzando con estuches de uso doméstico
de 400 y 800 grs. con 3 marcas, pretendiendo dar denominación de origen,
para llegar mejor al mercado local. “La idea es tener desarrollado el
circuito de comercialización para afrontar cualquier cambio de políticas
internas o externas”, agrega Bianchi.
Otro producto
que desarrollan con destino 100 % exportación es el Butter Oil, que surge
a partir de la crema. “Es la grasa anhídrida de crema, secada por
centrifugación, de la que queda un producto aceitoso, de sabor
característico lácteo y aroma agradable, el que se envasa en tachos de 200
kg. y se exporta a Rusia, Africa, y ahora algo al mercado interno en los
meses de falta de leche”, nos explica.
Para Bianchi,
la lechería viene sufriendo vaivenes importantes, a raíz de las
inundaciones de 2007, la crisis de 2008 y la sequía, que redujo el precio
de la leche. Recién en 2009 empieza a recuperarse el precio y a
consolidarse definitivamente en el segundo período de 2009 la tendencia
alcista que está tocando su techo. “En este período suele faltar leche un
25 % menos que en primavera, pero en este abril y mayo la producción cayó
un 45 % por estos problemas”, destacó.
Según “el
flaco”, hoy el precio alto no está formado por el precio de la leche en
polvo internacional, sino por lo que pagan los queseros y las pymes
lácteas por la materia prima. “Se espera una buena producción, los
tamberos ya sembraron alfalfas, hay maíz y se espera mucha leche para la
primavera. Que el precio se mantenga depende del sostenimiento del precio
a nivel internacional”, aclara.
A nivel
estratégico, proyectan aumentar la cantidad de tambos y procesados, “pero
todo en conjunto, integrando el equipo de producción primaria con ventas,
correlacionado de manera directa a lo que pida el mercado. Queremos
procesar 150.000 lts. más, pero yendo paso a paso y de a poco para que el
departamento de ventas marque el camino”, concluye.
Fuente: El Litoral |