Cada vez se conocen más detalles sobre los
mecanismos que explican esta relación. Se ha visto también que el calcio
de la dieta tiene un efecto más pronunciado que si se suministra en forma
de suplementos.

Un artículo publicado en
el número 100 de la revista Physiology & Behavior, escrito por expertos en
nutrición de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y la de Laval, en
Québec (Canadá) presenta datos de diversos estudios observacionales y de
intervención que muestran como el consumo de
lácteos está inversamente asociado con el peso y la grasa corporal
y analizan los mecanismos responsables del efecto.
Los expertos destacan que,
a pesar de haberse realizado numerosos estudios,
no se han explicado satisfactoriamente los
mecanismos por los cuales se producía esta relación. Uno de ellos
puede ser el hecho de que una ingesta alta de
proteínas procedentes de los lácteos reduce el picoteo entre horas
pero parece haber causas más específicas relacionadas con el calcio.
La primera de ellas, avalada por los
resultados de numerosas investigaciones, sería el hecho de que el calcio
condiciona la concentración en el plasma sanguíneo de la forma activa de
la vitamina D, el calcitriol, que modifica el contenido en calcio de los
adipocitos y, como consecuencia, el metabolismo de la grasa en ellos.
Una segunda causa se
atribuye a que un incremento en la ingesta de
calcio produce un aumento en la excreción fecal de la grasa.
Rosa M Ortega, Catedrática de Nutrición de la
Universidad Complutense de Madrid y miembro del Comité Asesor del Plan de
Nutrición, Salud y Comunicación de Productos Lácteos de FeNIL,
destaca que “un metaanálisis de estudios, realizados en humanos, mostró
que un incremento en la ingesta de calcio de 1200 mg/día produce un
aumento en la excreción fecal de grasa de 5.2 g/día, lo que se corresponde
con un cambio de peso de −2.2 kg/año. El mecanismo por el cual el calcio
de la dieta aumenta la excreción fecal de grasa es por formación de
complejos insolubles con la grasa, que son eliminados con las heces. Por
otra parte, el incremento en la ingesta de
calcio se asocia con un aumento en la excreción de ácidos biliares, lo que
disminuye la digestibilidad de la grasa.”
Por otra parte, los expertos describen una
interesante relación entre el calcio y el apetito: un mayor aporte de
calcio parece relacionarse con un mejor control del apetito.
Esto se debe a que el
tracto gastrointestinal de los humanos posee receptores de calcio que
podrían enviar señales relacionadas con la regulación del apetito. Una
nueva línea de investigación ha sugerido que una ingesta inadecuada de
calcio durante una dieta hipocalórica de adelgazamiento restrictiva puede
provocar apetito y poner en riesgo el cumplimiento de la dieta. En este
sentido, señala Rosa M Ortega, “cuando se
siguen dietas de adelgazamiento, la restricción energética aumenta el
riesgo de sufrir una deficiencia de calcio, lo que se podría asociar con
un mayor riesgo de padecer hambre y favorecer el incumplimiento de las
pautas, disminuyendo la posibilidad de lograr la pérdida de peso deseada”.
De los resultados
de las investigaciones realizadas se sugiere
que el calcio de la dieta tiene un efecto más pronunciado en relación con
la grasa corporal que el calcio suministrado en forma de suplementos
lo cual puede atribuirse a otros componentes
bioactivos presentes en los lácteos que afecten a la masa grasa, tales
como proteínas, péptidos, etc.
A pesar de estas
evidencias, los expertos son prudentes.
Rosa M Ortega, afirma que
“hace falta investigación adicional para poder recomendar un aumento en el
consumo de lácteos en la prevención del sobrepeso y la obesidad”.
Fuente: Fenil-
la_leche.com |