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La vigencia de “los
precios de corte” a las exportaciones privó al sector de los mejores
precios del 2008 y el 2009. Ahora ante el repunte de la demanda
internacional y la presión sobre los precios para el consumo interno, el
Gobierno podría recurrir al mismo control. La Mesa Nacional de Productores
se pronunció en contra.
“El que se quema con leche ve una vaca y llora”, esa vieja verdad popular
es aplicable a los tamberos nucleados en la Mesa Nacional de Productores
de Le che,
alineada con la Mesa de Enlace, que ya está sufriendo por anticipado ante
la advertencia del gobierno de intervenir en las exportaciones lácteas si
éstas comprometen el abastecimiento interno. El mensaje lo transmitió el
subsecretario de Lechería de la Nación, Jorge Arturo Videla, a los
dirigentes de la Mesa, con los que se reunió esta semana.
El funcionario mantuvo el
miércoles un encuentro con todas las organizaciones del sector tambero, de
la cual participaron: la Asociación de Productores de Leche (APL), la Mesa
Nacional de Productores de Santa Fe (MEPROLSAFE), Cámara de productores de
Córdoba (CAPROLEC), de Entre Ríos (CAPROLER) y de La Pampa (CAPAPROLE),
Productores Lecheros Asociados del Sur de Santa Fe y Córdoba (Plassaco),
cuencas Abasto Norte, Abasto Sur, Mar y Sierras, Asociación Criadores de
Holando Argentino (ACHA) y representantes de Federación Agraria,
Confederaciones Rurales Argentinas, Sociedad Rural y Frente Agropecuario
Nacional. En representación del CFL, participaron autoridades de los
gobiernos de Santa Fe, La Pampa y Buenos Aires.
Allí presentó un borrador
con los principales lineamientos de la Subsecretaría, que incluyen “la
defensa de los pequeños y medianos productores, el pleno abastecimiento
del mercado interno y el crecimiento sostenido de la producción, entre
otros puntos principales”, según detalló la propia Subsecretaría en un
comunicado oficial.
Si embargo, detrás de la
frase alusiva al “pleno abastecimiento al mercado interno” se esconde la
advertencia de que el gobierno está dispuesto a intervenir nuevamente con
limitaciones a las exportaciones si los precios internos se disparan.
El tema es sencillo de
entender
Desde agosto, el sector
lácteo está mostrando una importante recuperación a nivel internacional y
la leche en polvo volvió a superar los 3.300 dólares por tonelada, luego
de haber caído, a fines del 2008, a valores del orden de los 2.000
dólares. Dentro del complejo industrial lácteo argentino, hay empresas que
sólo atienden el mercado interna, otras que tienen un “mix” de mercado
interno y externo, y otras que sólo producen leche en polvo para exportar.
El negocio se presenta muy favorable para estas últimas, en menor medida
para las que atienden los dos frentes y coloca en inferioridad a las que
sólo venden en el mercado interno, como La Serenísima y las pymes más
chicas. Pero todas tienen que competir por la materia prima con precios al
productor, pese a que en el volumen global de la producción nacional, sólo
el 20% se destina a la exportación.
Las “polveras” son las que
mejores posibilidades de pagar precios altos tienen. En esa carrera, ganan
los productores porque la puja determina mejores precios para los
tamberos, pero pierden los consumidores, porque los costos se trasladan a
los precios en góndola. Sin intervención del Estado, y sin autorregulación
de las mismas industrias, los argentinos terminarán –más temprano que
tarde- pagando los lácteos a un precio influenciado por la cotización
internacional de la leche en polvo.
En otros momentos de
coyunturas parecidas, el gobierno intervino aplicando un “precio de
corte”, mediante el cual retenía la diferencia entre el precio de venta
que lograban las industrias y un determinado valor fijado por el Estado,
que llegó a ser de 3.116 dólares por tonelada. Todas las operaciones por
encima de ese valor registraban una diferencia que el Estado acumulaba
para luego “redistribuirlas” por la vía de las compensaciones. El
mecanismo no funcionó y dentro de la cadena nadie quiere revivirlo, aunque
las mesas lecheras de Santa Fe y Córdoba, afines a la política oficial,
son más proclives a aceptarlo como parte de una negociación que apunte al
ordenamiento definitivo del sector.
Para Juan José Linari,
quien actuó como vocero de la Mesa Nacional, “es preocupante que se
insista en el control y en la restricción de exportaciones”. El dirigente
de Confederaciones Rurales Argentinas consideró que “el ministro (por
Julián Domínguez) tiene una gran oportunidad de no volver a cometer el
mismo error que todos sabemos a dónde nos llevó”.
Si bien las principales
industrias lácteas mantienen hace meses una política de autorregulación
para evitar la interferencia de los agentes de la Secretaría de Comercio
Interior, los altos precios de exportación de la leche en polvo pueden
llegar a ser muy tentadores para los funcionarios K.
Por su parte, José Di
Nucci, vicepresidente de Caprolecoba y miembro de la Mesa Lechera, la
iniciativa presentada por el Ministerio de Agricultura “propone dos puntos
centrales: seguridad alimentaria e intervención del Estado en la cadena
láctea”.
Di Nucci aseguró que la
propuesta puede ser considerada como “un borrador” de trabajo y ponderó
“la convocatoria realizada por el gobierno a la Mesa Nacional de Lechería
para trabajar sobre ese plan: lo más importante es el hecho de que nos
convoquen”.
Si bien, los productores
indicaron que no concurrieron al encuentro con la idea de formular un
reclamo ante Agricultura, coincidieron en expresar que “no coinciden con
muchos de los enunciados” expuestos por Videla y que el alcance de la
propuesta genera “dudas y desconfianza” en torno a la continuidad de una
política intervencionista oficial.
Se agudiza la crisis en la mesa santafesina
El cisma que está viviendo la Mesa de Productores Lecheros de Santa Fe (MEPROLSAFE)
desde la integración de Roberto Socín a la Subsecretaría de Lechería de la
Nación, de la cual es director de Planeamiento Estratégico, sigue
profundizándose. A la ruptura con la Sociedad Rural de Rafaela, que
incluso determinó la mudanza de la sede social de MEPROLSAFE, que tenía su
domicilio legal en la dirección de la Rural rafaelina, se sumó ahora el
portazo de varios dirigentes asociados a la entidad pertenecientes a la
Sociedad Rural de Las Colonias.
Los renunciantes son el ex
presidente de esa institución, Ricardo Perrig; Agustín Müller y Mario
Neffen, dos de los principales referentes de los sectores autoconvocados,
que se hicieron conocidos encabezando la protesta en la región durante los
días del conflicto del 2008; y Walter Coraglia, otro dirigente de la Rural
de Esperanza. Acusan a la conducción de la entidad de “no mantener una
independencia política partidaria, tomar decisiones inconsultas y buscar
la división del sector”.
Los renunciantes de Las
Colonias sostuvieron que la dimisión fue motivada “porque algunas
cuestiones que se concretaron se alejan de los principios de la
institución”, como por ejemplo, “tomar decisiones inconsultas al resto de
la comisión directiva, cuando los temas son de importancia en política
institucional”, según consignaron fuentes periodísticas santafesinas.
Socín se integró a
la subsecretaría que conduce Jorge Arturo Videla luego de haber solicitado
una autorización de la Comisión Directiva de MEPROLSAFE, que avaló su
desembarco en el Gobierno de los Kirchner. La misma actitud adoptó también
la Cámara de Productores de Córdoba, que junto a la de La Pampa y Santiago
del Estero están alineadas con MEPROLSAFE en una postura dialoguista con
el gobierno y formaron parte de los acuerdos pactados con la Presidente de
la Nación en julio y octubre de 2008.
Fuente: www.castellanos.com.ar |