Los japoneses
cambian. Poco a poco comen menos arroz y agregan más carnes y
algunos lácteos.
En los últimos 10
años, la producción local de yogur se incrementó en un 20%, mientras
que el consumo de queso se duplicó desde 1990 y actualmente llega a
los dos kilos por persona.
Es tal su auge, que
la demanda total de éste último, en 2008 en llegó a alrededor de 240
mil toneladas. Sin embargo, la producción del país es de sólo
150.000 toneladas, es decir, cerca del 51% de los quesos en Japón
son extranjeros. Esto lo convierte en el octavo importador mundial
de este producto (con entre un 4 y un 5% de la demanda global), lo
que abre un mercado interesante para la exportación chilena, la que
aún es muy dependiente de México.
Chile prácticamente
no exporta quesos a Japón. Sólo en 2008 exportó 50 toneladas a este
país, mientras que el año pasado no hubo envíos. "Exporlac ha puesto
prioridad a Japón como un mercado para ser atacado más fuertemente,
debido a los altos precios que paga", explica José Ignacio Gómez,
agregado agrícola de Chile en Japón.
Un buen
acercamiento es que a fines de 2009 se realizó la primera reunión
entre Chile y Japón para renegociar las preferencias del FTA (Free
Trade Agreement) entre ambos países, donde el tema lácteo
-específicamente el queso- es el primero en la lista.
Actualmente, el
arancel de entrada para Chile es de 29,8% para quesos maduros, los
que son más fáciles de exportar que los frescos por la distancia.
Pero con esta negociación se espera que la tarifa cambie.
"Si se logra una
cuota, Chile será el primer país cuyos quesos puedan entrar libres
de arancel, y eso pondrá a la oferta chilena en la mayor vitrina
imaginable ante los importadores japoneses", asegura Gómez.
Pero no va a ser un
tema fácil para Japón, ya que lo que acuerde con Chile podría
impactar sus TLC con otros países.
Una de las
principales desventajas que tiene Chile es la distancia entre ambos
países. Pero no hay que olvidar que, al menos la competencia
europea, con países tradicionalmente exportadores de queso como
Austria, Italia y Dinamarca, también están lejos. Sin embargo,
actualmente los principales proveedores son Australia y Nueva
Zelandia.
Según explica el
agregado agrícola en la capital nipona, Chile tiene características
que lo pueden convertir en un proveedor importante.
Entre ellas están
que:
1. Los quesos que
han probado algunos importadores han tenido una adecuada recepción e
incluso algunos importadores han visitado plantas queseras en Chile,
llevándose una buena impresión, por lo que se parte con una buena
imagen.
2. Japón necesita
mantener una canasta de oferentes diversificada, porque el depender
muy fuertemente de Oceanía, están en riesgo ante fluctuaciones
comerciales, sanitarias o de problemas de reconocimiento de origen.
Por ello siempre buscan mantener proporciones de compra repartidas
en diferentes países.
3. El acuerdo que
Chile negocia con Japón, que implica obtener una cuota de
importación libre de arancel, aunque sea pequeña, es muy atractiva
para el importador, ya que significa un 30% de rentabilidad para él,
cuando compre el producto chileno.
Un consumo variable
El consumo japonés
de lácteos es muy variable de acuerdo con el tipo de producto.
El de la leche de
vaca ha bajado, ya que no se considera completamente insustituible
para la población infantil, por lo que es reemplazada por la leche
de soya. A lo que se suma la baja preferencia por la mantequilla.
Desde los años 80 a
la fecha, el consumo per cápita de queso ha crecido en un 200% y
sólo en los últimos 10 años lo hizo en un 11%. Los tipos de quesos
más consumidos en Japón son el Gouda, Cheddar, Camembert, Mozarella,
Mascarpone, Cream y Cottage.
De las cerca de 240
mil toneladas consumidas en 2008, el 55,7% correspondió a quesos
naturales y el 44,3% a procesados.
QUÉ HACE LA
COMPETENCIA
Ante la posibilidad
de que se genere un espacio para los productos chilenos, la
agregaduría agrícola realizó un estudio de las estrategias y
proyecciones comerciales de los principales proveedores en ese país.
Australia: Según
estimaciones inferidas de los contratos de mediano plazo firmados a
mediados del 2009, se estima que en estos meses el precio general de
compra tendrá una baja entre el 10% al 13% respecto al primer
semestre 2009. En el último trimestre 2009, para el Cheddar y el
Mozzarella el precio por tonelada estuvo alrededor de US$ 3.300 y
para el tipo Gouda, cerca de US$ 3.200 aprox. por tonelada.
Nueva Zelandia:
Fonterra Japan indicó que los precios pactados para el último
semestre 2009 fueron un 10% menor en comparación con los del primer
semestre (baja similar a Australia). Para aumentar el volumen, las
compañías declaran que buscan mejorar la calidad y desarrollar
quesos según el producto que el cliente japonés prefiera
(generalmente quesos procesados con algún ingrediente especial).
Dinamarca: Se estima
en un 15% la disminución, con un precio promedio por kilo de aprox.
US$ 3,45. En sus mejores años exportaba 13.000 toneladas anuales,
sin embargo, en 2009 envió alrededor de un 60% menos.
A pesar de la caída
del precio, los importadores creen que es muy difícil recuperar el
volumen, dado que esta misma tendencia se puede observar para los
demás países de la región, teniendo calidad similar a la de
Dinamarca.
Estados Unidos:
Mantiene una agresiva estrategia para ampliar su participación en el
mercado, para lo que tiene una oficina para la promoción de
exportación de lácteos (USDEC-Japón). Sus actividades promocionales
han logrado que la exportación a Japón llegue a las 7.000 toneladas,
el doble de los últimos 2 años.