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Genética para aumentar la reposición de vaquillonas

 

Genética para aumentar la reposición de vaquillonas

La compañía de producción genética bovina ABS Argentina, lanzó al mercado el semen sexado de toros probados a nivel mundial. De acuerdo a la información suministrada por esta empresa, las ventajas principales de este nuevo producto, serán "la posibilidad de aumentar sustancialmente la tasa de reposición dentro de la explotación", combinada con "la calidad tradicional del material genético que elabora ABS".

Precisamente, al hablar de porcentajes de producción de vaquillonas para la propia explotación, desde la empresa afirman que el pronóstico de terneras nacidas del semen sexado que salió recientemente al mercado se mueve de un 85 a 90%.

 ¿Qué es el semen sexado?

 A grandes rasgos, introducirse en proceso de sexado de semen para comprenderlo mínimamente, implica la necesidad de abordar algunos aspectos biológicos que se relacionan con este tema.

 Partiendo de la siguiente premisa básica podrán graficarse claramente las ventajas del uso de esta variedad genética: Es el espermatozoide, contenido en el semen, el que determinará el sexo de una cría. El caso es que el espermatozoide puede contener un cromosoma "Y" o bien, un cromosoma "X", pero por otro lado, un óvulo siempre poseerá un cromosoma "X". Entonces para obtener una cría hembra ("XX"), es necesario que un espermatozoide con cromosoma "X" fertilice el óvulo también con cromosoma "X". De lo contrario, un espermatozoide con cromosoma "Y" que fecunde un óvulo con cromosoma "X", dará como resultado una cría macho. Esto viene a explicar la premisa inicial de que en el macho está la llave que determina el sexo de la cría.

 Cabe señalar entonces dos cuestiones también necesarias que tienen que ver en este caso exclusivamente con el mach Por un lado, en los vacunos el cromosoma "X" tiene 3,8% más ADN (Ácido desoxirribonucleico) que el cromosoma "Y", como ya se sabe, ambos contenidos en el espermatozoide.

 Ahora bien, por otro lado, el segundo punto tiene que ver con que la mitad de los espermatozoides producidos portan el cromosoma "X" y la otra mitad el cromosoma "Y". De esta manera podrá comprenderse por qué en un rodeo de vacas los porcentajes de pariciones de crías se reparten en un 50% de machos y el 50% restante de hembras.

 La citometría es una técnica que consigna un 90% de seguridad en el sexado del semen y las diferencias de ADN expuestas en párrafos anteriores para la obtención del material genético deseado.

 Para poner en marcha el proceso en cuestión (citometría), el semen tiene que ser teñido con un colorante fluorescente, el cual se unirá a cada espermatozoide individual según su contenido de ADN. Se hacen pasar luego los espermatozoides a la manera de una corriente o flujo muy delgado a través de una máquina separadora que utiliza un rayo láser cuya función es iluminar el colorante. Ahora bien, como el espermatozoide "X" contiene 3.8% más de ADN, éste atrapa más colorante, y emana un brillo más intenso.

 Posteriormente una computadora clasifica los espermatozoides en tres grupos: 1) los que llevan cromosoma "X", 2) los que portan "Y", y 3) una población mixta de portadores de "X", "Y" que no pudieron ser clasificados con absoluta claridad.

 Aquel lujo fino de espermatozoides se fracciona entonces en gotitas pequeñísimas conteniendo un espermatozoide cada una de ellas, pasando las mismas por un dispositivo que les asigna una carga eléctrica positiva o negativa, según la clasificación previa efectuada por la computadora. Se les hace pasar luego por un campo magnético donde aquéllas con carga positiva son atraídas hacia el lado negativo, y las que poseen carga negativa lo son hacia el lado positivo. Una vez que los espermatozoides han sido apartados en tal forma, el semen fresco deberá usarse dentro de las siguientes 24 horas. Es posible también su congelación para ser utilizado con posterioridad.

 Los progresos de la genética bovina estuvieron históricamente motivados por la productividad, tanto en los rodeos lecheros como en los destinados a carne. El desvelo de los genetistas por controlar a gusto y placer las variables hereditarias de los animales para producción de carne y leche, llevó a esta disciplina científica a desarrollarse exponencialmente.

 Precisamente, el dominio de las cualidades productivas y morfológicas de los animales mediante la selección genética, hicieron posible el perfeccionamiento de las razas bovinas para adaptarlas acorde a las exigencias del medio natural y los objetivos fijados por los propósitos productivos de cada explotación.

 No conforme sólo con eso, la genética redobló sus esfuerzos por no dejar nada librado al azar, ni a los caprichos de la naturaleza. Además de ventajas productivas, esta ciencia abrió paso a las ventajas operativas dentro de la lechería. En ese sentido, nada mejor para una explotación láctea que poder contar con la probabilidad certera de que en las pariciones de sus rodeos, haya un porcentaje superior al 80% de crías hembras.

 Fue en la segunda mitad del siglo XX, el momento histórico en el que se desató una afanosa carrera para preseleccionar con seguridad el sexo de la progenie de los rodeos.

 Finalmente, el científico norteamericano Lawrence Jonson, se adelantó significativamente en aquella vorágine cognoscitiva cuando prueba exitosamente la eficiencia de un método desarrollado por él mism La citometría, técnica que luego fue patentada por el departamento de Agricultura (USDA) de los Estados Unidos en 1992.

 En la actualidad, las compañías vanguardistas dedicadas a la producción de genética bovina, tienen la prioridad de llevar a disposición de la explotación agropecuaria, los últimos adelantos científicos, teniendo en cuenta que hoy más que nunca, es una disciplina que propone un universo sin fronteras. No dejar cabos sueltos. De eso se trata esta apasionante ciencia.

Fuente: NuestroAgro.com.ar

 

 

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