21/12/2011
El director de la Asociación de Lecheros de Colombia (Asoleche), Jorge Andrés Martínez, dijo que el gremio opita tiene un desafío importante en implementar nuevos procedimientos con el fin de competir con el mercado norteamericano. Al país ingresarán leche en polvo y sueros.
LA NACIÓN, BOGOTÁ
Luego de ser firmado el Tratado del Libre Comercio (TLC) entre Colombia y EE.UU. el pasado mes de octubre, el sector lácteo del Huila comienza un desafío importante en el proceso de implementación que durará entre seis y 12 meses, antes de entrar en vigencia el acuerdo.
Para la Asociación de Lecheros de Colombia (Asoleche), este hecho histórico trae grandes retos principalmente en la solución de aspectos que le restan competitividad a los productores de leche, en particular a las explotaciones de minifundio, las más vulnerables y que se encuentran en desventaja frente a los ganaderos estadounidenses que gozan de ayudas internas otorgadas por el Gobierno.
Asimismo, a nivel de país se requiere de un gran esfuerzo en la implementación de políticas públicas para alcanzar el estatus sanitario norteamericano, pues de lo contrario, así exista desgravación arancelaria de doble vía, las exigencias sanitarias se convierten en barreras no arancelarias para el ingreso de los lácteos colombianos al mercado de Estados Unidos.
Para Andrés Martínez, director de Asoleche, los contingentes de productos lácteos ofrecidos a Estados Unidos se puede apreciar que su impacto será mínimo, frente al tamaño de la producción colombiana de leche: 5.000 toneladas de leche en polvo llegarían teóricamente a Colombia en el primer año de vigencia del acuerdo, lo cual equivale a menos del uno por ciento del total de la producción colombiana; de igual manera, 2.000 toneladas de queso, en particular madurado, llegarán al país al comenzar el acuerdo comercial.
“Es importante tener en cuenta que el mercado de queso madurado corresponde a un nicho específico y pequeño, por lo cual existe un gran potencial de crecimiento relacionado con la dinámica de la competencia en un segmento de alto valor agregado”, dijo Martínez.
En el caso de los lactosueros, desde la entrada en vigencia del acuerdo este producto llegará al país sin arancel.
El suero lácteo es un ingrediente que bajo normas legales se usa en toda la industria alimenticia; es un subproducto de la quesería y en la industria láctea utiliza para la producción de derivados como los yogures.
“No hay que temer que el lactosuero reemplace a la leche, pues sus cualidades y usos son totalmente diferentes”, indicó el directivo de Asoleche.
Lecheros huilenses
El director de Asoleche manifestó que de esta forma, el TLC es una oportunidad para que el sector lechero del Huila haga los ajustes pertinentes en los aspectos de eficiencia, calidad e innovación, “los ganaderos opitas tendrán la oportunidad de importar materia prima y maquinaria a bajo precio, lo cual les permitirá reducir los costos de producción y ser más eficientes en el manejo de buenas prácticas, que permitan aumentar la producción de leche de calidad; para esto es necesario fomentar la asociatividad de los pequeños ganaderos”.
En los últimos años la industria láctea colombiana ha realizado importantes inversiones en desarrollos tecnológicos en sus plantas para la producción de productos innovadores, con especial énfasis en alimentos funcionales, con el fin de afianzar el crecimiento del mercado interno y la calidad de vida de los colombianos.
Las ayudas para mejorar
De otro lado, se ha dado un importante proceso de expansión nacional de la industria láctea, en el pasado limitada a las regiones productoras y sus centros de consumo, y hoy en día presente en todo el territorio nacional.
Teniendo en cuenta los plazos de desgravación pactados entre siete y 15 años dependiendo del tipo del producto, Asoleche considera que la pronta ejecución del Conpes Lácteo aprobado en 2010 es fundamental, con el objetivo de establecer medidas que ayuden a atenuar los efectos de los TLC y mejorar la competitividad de la cadena de valor.
“Muy importante es la fiscalización y el correcto uso de los recursos provenientes de cooperación internacional. Así mismo, el programa DRE del Ministerio de Agricultura, es una política esencial para el apoyo a los pequeños ganaderos huilenses representados en cerca de 5.000 familias, los que podrían salir más afectados con el TLC”, indicó Martínez.
Agregó que la apertura comercial es una política de Estado, según la cual generará crecimiento y bienestar a nivel macro. “La competencia es sana, dinamiza los mercados y favorece al consumidor. Tenemos mucho trabajo por hacer, no podemos quedarnos quietos ni llorando por los efectos del TLC”, puntualizó Andrés Martínez.
Fuente: http://www.lanacion.com.co