Chile: Lechería y crédito, una deuda pendiente

02/01/2019

Para la sostenibilidad de cualquier negocio o emprendimiento, es fundamental tener acceso a un endeudamiento acorde a las características del rubro.

En los países desarrollados existe un consenso de las particularidades del sector silvoagropecuario, y hace décadas que los Estados y la banca han implementado instrumentos especializados, con tasas diferenciadas del orden del 2% anual, y plazos que llegan incluso a las cuatro décadas. Estas condiciones les otorgan a los productores una importante competitividad y capacidad de resiliencia ante las fluctuaciones del mercado.

Esta realidad contrasta fuertemente con lo que ocurre en Chile, donde la arista más compleja y menos abordada es sin duda el acceso al crédito. Así, no es raro encontrar a productores endeudados con tasas de crédito superiores al 15% anual, y con plazos inferiores a los cinco años, dando luces de que no existen instrumentos financieros adecuados para este tipo de negocios, que sabemos son de largo plazo.

Por lo tanto, los productores lecheros nacionales están lejos de conseguir acceso a un crédito que les permita ser competitivos. Esto sucede porque no existe una visión país para el sector agropecuario, que no se condice con el discurso de “Chile potencia agroalimentaria”. Este objetivo jamás sucederá si la banca no genera productos financieros especiales para cada subsector, y en particular para la lechería.

Sin desconocer que existen otros puntos que afectan la rentabilidad, como son la calidad de gestión del empresario y el precio pagado por la producción, ambas áreas ampliamente abordadas y trabajadas desde Aproleche; es hora de hacer un fuerte llamado a la banca privada y estatal, a que crean en el potencial del sector lechero, y desarrollen instrumentos que realmente se adecuen a la realidad de los productores, con tasas y plazos equivalentes a los que se encuentran en otros países del mundo.

De esta manera, los nuevos emprendimientos asociativos del sector lechero tendrán similares condiciones a las que se encuentran en las potencias lecheras mundiales, desde donde proviene gran parte de los lácteos importados al país.

Por Marcos Winkler, presidente de Aproleche Osorno

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