Argentina: El 55 % de los productores argentinos no cumple con los estándares para ingresar leche a fábrica

08/10/2018

El director nacional de Lechería de Argentina Alejandro Sammartino (foto) analizó de forma crítica la situación de la lechería de su país expresando que el tambero debe dejar de “ser víctima” porque en la Biblia no hay ningún versículo que diga que “un arcángel bajó y bendijo a los tamberos” dándoles un buen precio. Añadió que “el 55 % de los productores” no cumple con los estándares para ingresar su producto a fábrica. En Argentina, “antes del precio” debemos “empezar a trabajar en construcción de valor, en calidad, en mercados, eso es lo que queremos que empiece a pasar”, subrayó, y añadió que de las 670 plantas que hay, “el 50 % carece de pasteurizadores, y el 75 % no tiene tratamientos de efluentes”, y eso ocurre en “todos los estratos industriales”, no solo en los pequeños.

Del 11 al 13 de setiembre se desarrolló en Buenos el 15° Congreso Panamericano de la Leche durante el cual el director nacional de Lechería de Argentina Alejandro Sammartino concedió una entrevista al portal eDairyNews.es en el que expresó que “no existe ningún versículo de la Biblia que dice que un arcángel bajó y bendijo a los tamberos diciendo que iban a merecer el precio que ellos quisieran, y dijera, ustedes por haber tocado la teta de una vaca van a merecer el precio, eso no existe, o capaz que yo no lo vi”.

Llamó a los tamberos a dejar de ser “víctimas (…) para decir señores, vamos a ponernos los pantalones largos, vamos a pelear por lo nuestro y vamos a comprometernos en mejorar nuestro negocio, porque en definitiva, más allá de que es un estilo de vida, hay que construir el negocio, porque no hay negocio que no se haga con pasión. (…) El concepto de pasión lo tiene cualquier actividad”, expresó.

Ante la pregunta “¿es cierto que casi la mitad de la leche que se produce en el país no cumple los estándares para ingresar a fábrica?” Sammartino contestó categóricamente “Sí. Es el 44 % de la leche y el 55 % de los productores”.

Ese es un dato que “te marca que en realidad en Argentina se dejó de pagar por calidad hace tiempo. Y se dejó de pagar porque tampoco había interés de buscar mercados de mayor valor. Entonces se dividió como todo en Argentina, en dos grupos, aquellos productores que están trabajando en buena calidad, y aquellos productores que están trabajando en una permanente crisis, tratando de sobrevivir”, explicó.

Para revertir eso es que se implementó “el Programa Argentino de Calidad de Leche” para poder “trabajar en mejorar calidad higiénico sanitaria”. Además “dentro del Siglea (Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina) existe una comisión técnica que busca que la calidad esté cada vez mejor reflejada, pero es una cuestión de mercado, acá no puede haber obligación alguna. Y después está la industria y los demás actores para que se pongan de acuerdo para pagar mejor calidad”.

En esa realidad estamos en una situación donde los mejores productores subvencionan a los de peor calidad, es algo que “comprobó el sistema, o sea, los niveles de bonificaciones comerciales de una leche alta en sólidos y mejor calidad pueden llegar al 15 %, mientras que para una leche de mala calidad y bajos sólidos alcanzan hasta el 22 %”.

En Argentina, “antes del precio” debemos “empezar a trabajar en construcción de valor, en calidad, en mercados, eso es lo que queremos que empiece a pasar”, subrayó.

El precio de la leche “es la resultante de la construcción de un valor en una cadena, que después es compartido a través de la competencia por distintos eslabones. Eso es economía básica”.

De las 670 plantas que hay, “el 50 % carece de pasteurizadores, y el 75 % no tiene tratamientos de efluentes”. Y eso ocurre en “todos los estratos industriales, para no estigmatizar a los pequeños”.

En el país “tenés buenos niveles de competitividad en todos los estratos. Hay pequeñas plantas muy competitivas, y hay grandes plantas muy poco competitivas. Lo que nos ha indicado que en competitividad encontrás buenos jugadores en todos lados, y también malos por todas partes. Como pasa en los tambos, tenés lecherías del Siglo XIX y lecherías del Siglo XXI. Porque la discusión que también tenemos que dar es la brecha productiva, esto (…) ocurre acá y en todo el mundo, en Uruguay, en Nueva Zelanda, en Australia”, opinó el jerarca.

LA LECHERÍA NO ES PARA TODOS.

La lechería “no es para todos, una vez lo dije y muchos se enojaron, es para los que van a hacer las cosas bien. Hay tambos que van a seguir quedando fuera, esto pasa en todos lados”.

Sammartino dijo que estuvo “estudiando los factores de por qué los tambos cierran en el mundo” y en ese análisis “te encontrás que es más un tema de continuidad de la empresa familiar. Es cierto que una inundación, una crisis de precios, alguna adversidad, dispara el cierre, pero la sentencia, la fecha de caducidad, ya se la habían puesto antes. No encuentro que haya factores de cierre cuando hay un proyecto familiar sostenido en el tiempo”, aseguró.

“Entonces, cuando hablamos de sustentabilidad, tenemos que hablar de los intereses y las expectativas de las familias. Cuando hay una familia que tiene claro en la primera, la segunda y la tercera generación hacia donde van, esa empresa es imbatible”, añadió.

Es “con eso” que tiene que ver el cierre de los tambos en Argentina. “En otros países puede ser más un tema de escala, como en Europa, donde son fincas familiares, imposibles de crecer, y hace que cierren, pero Argentina puede crecer”. Y hay tambos que “en los últimos años han crecido consistentemente, lo han hecho con Cristina (Fernández), con Carlitos (Menem), con Mauricio (Macri), y van a seguir creciendo, porque tiene un proyecto consistente, hacen bien las cosas y van para adelante”, consideró.

(Las declaraciones de Sammartino fueran hechas al periodista Damián Morais, el cual también es jefe de contenidos de eDairyNews.es).

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